
domingo, 27 de febrero de 2011
Serendipity

jueves, 24 de febrero de 2011
Mi viejo paraguas de colores

Miré al cielo y lo único que vi fueron nubes. Todo el cielo estaba inundado de tonos grises que amenazaban con romperse para dar paso a la lluvia. Solo quería salir de casa, olvidarme y dejar que el aire me enredara el pelo a su gusto y unas pocas gotas de agua no me lo impedirían, así que cogí mi viejo paraguas de colores y marché a la aventura.
No tenía rumbo fijo, solamente quería andar a mi aire, salir y despejarme, que la única presión que hubiera fuera la que se cargaba en el aire poco a poco. El paisaje no era el adecuado para animar a una persona, era feo, gris, oscuro, creo que la palabra exacta es deprimente. Todo el mundo estaba bajo el techo iluminado de sus casas y yo, como una idiota estaba bajo esa capa de nubes que me miraban fijamente amenazándome con mojarme. El único sonido que se oía era el de mis zapatos chocando contra el suelo una y otra vez, miré mis zapatos y me di cuenta de que el cordón verde fosforito y el paraguas que llevaba en mi mano era lo más colorido del paisaje.
Como auguraba las nubes cumplieron su promesa, empezó a llover y el paraguas desempeñó su trabajo y me protegió de las malvadas gotas de agua. Ya si que no tenía rumbo, el camino gris se había difuminado con la lluvia que resbalaba por el… como dije antes, deprimente. Entonces tuve una gran idea, miré al cielo; pero no a esos nubarrones que estaban descargando, si no, a mi viejo paraguas de colores que me había acompañado tantas veces. Empecé a darle vueltas, los colores pasaban fugazmente por mis ojos: Naranja, amarillo, rojo, azul, verde… Esos colores visitaron mi cabeza que ya no era tan gris, se iba llenando de todos los colores del paraguas y entre ellos hacían una fiesta, una bonita fiesta a la que estaban invitados mis recuerdos. Y sin venir a cuento… Zas! Lo paré. Y el ganador es… ¡Verde!
Verde… esperanza.
martes, 1 de febrero de 2011
You need a friendly hand... I need ACTION!
ANTES DE LEER!
Puede que este texto os parezca un tanto extraño... pero si veis la película de ''The Rocky Horror Picture Show'' lo entenderéis todo ;)

Quería venganza, en esos momentos Rocky estaba delante, frente a mí sin nada más que una sutil ropa interior y en la única persona que podía pensar era en Brad, mi amado, mi prometido. Brad me había jurado su amor eterno cuando decidió entregarme ese anillo de compromiso, y ahora todas esas promesas se desvanecieron al mismo tiempo que su virginidad, pero no que la mía.
Rocky me miraba fijamente, sabiendo que algo pasaba por mi entretejida cabeza de mujer, cosas tan complicadas que ni el hombre más inteligente del mundo comprendería. Aunque la verdad, no era tan difícil, únicamente quería represalias, tomadas en forma de satisfacción que estaba delante de mí, pero con el pelo rubio y ojos azules. Sabía que estaba mal, que no lo debía de hacer, siempre me enseñaron a ser una señorita. En el fondo no lo quería hacer, pobre Brad… Pero… ¿Quién se supone que nos obliga a dejar la diversión a un lado? Así que pase mis manos alrededor de su cuello mientras le rodeaba con las piernas. Creo que Rocky intuía que no estaba segura del todo y se apartó algo, pero en cuanto usé mis encantos de mujer, no se pudo resistir. Lo último que recuerdo fue nuestra caída a la cama y una manta rodeándonos y luego…
¡¡BRAD!!
martes, 28 de diciembre de 2010
Prólogo

Siempre quise escribir una historia, una historia ''REAL'', que durara varias páginas y no unas cuantas líneas. Pero siempre que abría una hoja en blanco del Word y me disponía a contar el cuento sin fin a las teclas del ordenador, la inspiración se desvanecía al instante, pero sin antes susurrarme al oído que todas las historias ya estaban contadas. Y un melancólico día le planté cara a la inspiración y le grite: ‘’¡¡NO!! El mundo está lleno de historias desconocidas, solo tengo que buscarlas’’. Pero … ¿Dónde? Busqué en el único sitio donde yo conocía todas las historias… en la carpeta donde guardo las fotos y las observé una a una, pensando lo que había hecho antes y después de la foto, y entonces la vi. En esa mirada, en esa sonrisa, vi la historia que con tanto anhelo esperaba contar. Esa mirada me inspiró para escribir una historia de amor, de la vida, y de todo lo que esperéis de ella. No sé cómo acabará, seguramente me olvidaré de este cuento y lo dejare sin fin, pero si lo acabo, os prometo que os enseñaré la chica de la mirada que me inspiró.
martes, 2 de noviembre de 2010
sábado, 30 de octubre de 2010
Malos

jueves, 28 de octubre de 2010
Miedo

Noté su respiración en mi nuca, noté como aspiraba todo el aire de su alrededor y le expulsaba poco a poco. Y me di cuenta, tenía miedo.
Ese miedo que se representaba en cada aliento, en cada lágrima que corría por su cara y en un único grito.
El aire que inspiraba tenía pedazos de temor, que se asentaban en sus pulmones e impedían que el oxígeno llegara a su destino, ese miedo que te oprimía el pecho de tal forma que no puedes respirar y el único halo de aire que consigues que entre se queda plantado a la entrada de tu cuerpo asomándose por si el temor se ha ido, pero quieras o no sigue ahí.
Una vez que se ha conseguido meter… se acabó. Recorre tu cuerpo como si fuera una visita guiada matando, no, matando no es la palabra… acabando con cada parta de él. Llega a tu corazón y lo notas: Bum bum, bum bum… Cada vez más fuerte, cada vez más rápido hasta que el miedo le abraza y lo para del todo. Luego pasa por tus músculos y les paraliza, el cerebro dice: ¡Corre! ¡Escapa! Pero el miedo te confunde, te obliga a parar, no te deja que escapes, te clava las uñas, te desgarra, te arrastra hacia su guarida y nunca, NUNCA te deja marchar.
Pasados unos minutos se te empiezan a nublar los sentidos. Se te reseca la boca, no sientes nada, lo ves todo negro y oyes, si, escuchas algo, pero escuchas el peor de tus recuerdos, cada palabra, cada aliento, pasa cerca de tu oreja susurrándotelo, recordando esa horrible experiencia que aumenta tu inquietud.
¿Cómo librarse de él? ¿Cómo decirle adiós? Simplemente, no puedes. Él elige irse por su propio pie, el elige si dejarte en paz o seguir atormentándote hasta agonizar. En esta situación un sentimiento de impotencia te invade ya que no puedes hacer nada para evitarlo, tienes que aguantar, que vivir con ello hasta que te deje seguir adelante.
Pero… ¿De qué se tiene miedo? De la oscuridad, de la soledad, de las películas, de los monstruos que viven debajo de tu cama… Yo, después de mucho pensarlo creo que ya se a lo que le tengo miedo:
