
Estábamos los dos quietos, de pié, uno frente al otro, mirarnos era una tarea muy difícil puesto que no nos atrevíamos, hasta que sin pretenderlo, nuestras miradas se cruzaron y no pudimos volver a separarlas. Mis ojos marrones miraron a los suyos azul mar, estuve nadando en ellos durante unos cuantos segundos hasta que… empezó a llover. Los dos miramos al cielo y luego, me habló.
- Allie… Deberíamos volver a casa.
¿Volver? Estaba loco, levanté la cabeza para que la lluvia empapara suavemente mi cara. Me di cuenta de que se estaba alejando hacia un sitio en el que poder resguardarse hasta que respondí.
- No, por favor. Quédate un momento más conmigo.
No sé por qué, pero me acompaño en mi locura. Estuvimos bajo la lluvia un buen rato, hasta que volvió a hablar.
- ¿Por qué te gusta tanto la lluvia?
Era una pregunta extraña, pero la sabía responder.
- ¿Por qué? – en ese momento le dediqué una sonrisa que él sabía que llevaba su nombre.- Porque es un momento en el que… no sé, mira a tu alrededor, no hay nadie. A nadie le gusta la lluvia, es una buena compañía cuando quieres estar sola.
- ¿Sola?
El mar de sus ojos volvió a mirarme y esta vez sabía para que era, se fue acercando lentamente a mí hasta que sus labios rozaron los míos y yo, le correspondí al beso.
- Allie… Deberíamos volver a casa.
¿Volver? Estaba loco, levanté la cabeza para que la lluvia empapara suavemente mi cara. Me di cuenta de que se estaba alejando hacia un sitio en el que poder resguardarse hasta que respondí.
- No, por favor. Quédate un momento más conmigo.
No sé por qué, pero me acompaño en mi locura. Estuvimos bajo la lluvia un buen rato, hasta que volvió a hablar.
- ¿Por qué te gusta tanto la lluvia?
Era una pregunta extraña, pero la sabía responder.
- ¿Por qué? – en ese momento le dediqué una sonrisa que él sabía que llevaba su nombre.- Porque es un momento en el que… no sé, mira a tu alrededor, no hay nadie. A nadie le gusta la lluvia, es una buena compañía cuando quieres estar sola.
- ¿Sola?
El mar de sus ojos volvió a mirarme y esta vez sabía para que era, se fue acercando lentamente a mí hasta que sus labios rozaron los míos y yo, le correspondí al beso.
En ese momento, empezó a amainar.
Nota: Inspiración me recomendo ver El diario de Noa.
Ouh el diario de Noa (L)
ResponderEliminares una de mis pelis favoritas.
A mi la lluvia me pone melancólica, y soy de esas que deja sola a los amantes para que se besen debajo de ella ;)
MUy bueno, María.