viernes, 3 de septiembre de 2010

Lágrimas


No lo pude evitar, no sé ni cómo pasó, ni en qué momento ocurrió, solo sé que no podía parar de llorar. Miles de lágrimas intentaban escapar por mis ojos luchando por recorrer mi cara hasta llegar a mi barbilla y tirarse al vacío. Cada poco les interrumpía la carrera pasando la manga de mi sudadera por mis mejillas, pero ni con esas podía evitar que mojaran mi cara con un poco de agua con sabor a sal.


Es una sensación extraña, pero la verdad, me gusta llorar de Felicidad.

2 comentarios:

  1. Es uno de los mayores placeres de la vida, junto con soñar

    ResponderEliminar
  2. Yo siempre lloro de risa. Es fantástico.

    Me gusta mucho este texto, no me esperaba que fuera la felicidad la causa de sus BÁGOAS
    :D

    Te quiero Mária

    ResponderEliminar